domingo, 3 de enero de 2010

LAS VENTANAS DEL MIEDO


La ventana del primer piso, donde generalmente me agrada solazarme a la hora de la siesta, está rodeada de enredaderas. En otoño se llenan de frías gotas de lluvia y en verano de mariposas y colibríes. Debajo se extienden los techos del vecindario que alternan chapas y tejados en una bonita continuidad de formas y colores. Al final de un callejón formado por patios y muros está la ventana de mis pesadillas. La ventana del miedo.
Es muy amplia y tiene grandes cortinados marrones. Deja ver con nitidez un interior sombrío que se me antoja siempre frío e inhóspito. En un primer plano adquiere protagonismo un reluciente y viejo piano.
Entonces aparece ella. La mujer de la larga cabellera negra y enteramente vestida de blanco. Se sienta y toca morosamente un preludio de Chopin. Tiene dedos ágiles y modales delicados. Me quedo perplejo en mi sitio en la ventana porque sé que a esta mujer la mató la gripe hace cincuenta años.
No me puedo mover a medida que crece el concierto. Sé que volteará el rostro en el paroxismo del miedo. ¿adonde van las imágenes que recoge la mirada de un muerto?
Ya gira su aterradora cara con los ojos cenicientos dirigidos hacia mi ventana. Lanza un grito que no escucho, se cubre la vista con sus finas manos y huye por donde llegó, hacia su propia nada, hacia su propio vacío. Ella me teme porque sabe que me ahorqué en esta ventana hace doscientos años.

Este cuento breve fue finalista en el Concurso Internacional de Relato Fantástico Mi Natura, Cuba, 2009. Fue ilustrado por el prestigioso dibujante español Pedro Belushi e incluido en el Nro. 97 de la Revista Digital Mi Natura. Me dio mucho gusto la participación y la distinción porque se trata de una publicación de altísima calidad a la que sigo desde el número 1. El acta del jurado consigna que participaron 517 cuentos provenientes de 21 naciones.

Enlace para leer o descargar la revista.



EL AYER, EL HOY, EL MAÑANA


ES EL AYER EL GERMEN DE LOS DIAS

Es el ayer el germen de los días,
la atávica raíz de nuestra historia,
es la epopeya heroica que nos guía
y la familia viva en la memoria.

El hoy es todo, es la caliente euforia
de ser alguien que somos todavía,
es el tiempo del miedo y de la gloria,
de la pasión y la melancolía.

Y mañana? no sé qué es el mañana
Porque mañana es solo un tiempo incierto
hermano del albur y la esperanza.

Ay ayer, no me olvido tu enseñanza
para aventar del hoy el desconcierto
y esta tremenda levedad humana.

Raúl Oscar Ifran
Punta Alta Buenos Aires
Argentina

Este poema recibió una mención entre mas de 80 trabajos internacionales en el V Concurso de Poesía Juan Zorrilla de San Martín convocado por el Club de Leones Montevideo Independencia en Uruguay.

sábado, 2 de enero de 2010

ALEA IACTA EST (otra versión)



Decía Jorge Luis Borges en su Biografía de Tadeo Isidoro Cruz que “ cualquier destino,por largo y complicado que sea, consta en realidad de un solo momento: el momento en que el hombre sabe para siempre quien es”. Según este concepto, la vida de los seres humanos es un mero devenir en busca de ese precioso instante que justifica nuestro tránsito por el mundo.
La historia universal está plagada de esos momentos claves en que sus héroes, sus próceres,sus paladines descubren –muchas veces casualmente- la verdadera naturaleza de sus destinos, ocasionalmente socorridos por accidentales testigos, por activos circunstantes,por auténticos transeúntes de sus gestas.
Gayo Julio César es el protagonista de mi historia. El praenomen Gayo era su nombre
propio, su nombre de pila que lo identificaba como persona; el nomen Julio distinguía
su genealogía, la marca de su clan; el cognomen César era el apellido familiar y significaba “peludo” aunque se trataba de una dinastía de calvos. Ese nombre acaparó la historia del mundo antiguo y tuvo dos momentos de inflexión en su derrotero.
Una, en el 70 a.c. siendo cuestor en la provincia de España. Allí, errando por las callejuelas de Gádiz, se topó de pronto con una magnífica estatua de Alejandro Magno.
Ante ella no dejó de sentirse insignificante pensando que el macedonio a los treinta años y después de una electrizante campaña de tres mil días había conquistado el mundo entero y que él, con treinta y dos años, no había conseguido nada importante. La visión de esa estatua para una persona ambiciosa de gloria y reconocimiento como él fue todo una provocación y un estímulo. Allí decidió lo que haría con su vida . Sería tan grande como Alejandro y su propia estatua ensombrecería la del vencedor de Gránico, Isso y Gaugamela.
El otro momento, realmente crucial y al que me referiré en mi relato, ocurrió veintiún años después y es harto conocido y tiene varias versiones. Yo, les aportaré la verdadera. Aunque en los temas históricos la verdad y el contenido absoluto que ella implica son difíciles de sostener.
En los primeros días de enero del 49 antes de Cristo, Julio César estaba acantonado con su formidable ejército a orillas de un riachuelo por entonces llamado Rubicón al norte de la ciudad de Arminium. Hoy se hablaría de la ciudad de Rímini y alguno de los riachos Pisciatello, Uso ó Fiumicino para ubicarnos en un mapa moderno. Esta corriente señalaba los límites entre la Galia y la Italia peninsular.
Esta fuerza que vivaqueaba camino a Roma se había consolidado durante su marcha a lo
largo de toda Europa y venía de conquistar extensos territorios al otro lado de los Alpes.
Era la campaña que acercaba a César a la estatua de Alejandro Magno.
Sin embargo, en la cúspide de la popularidad, César estaba en una disyuntiva fundamental. Ahora estaba en el umbral de encontrar su verdadero destino.
La cuestión era la siguiente: Pompeyo y el senado, hostiles y envidiosos, recelosos del creciente poderío de César a partir de sus triunfales operaciones militares le habían ordenado desarmar y licenciar su ejército y regresar indefenso a Roma para someterse a la voluntad de sus opositores políticos que lo acusarían de conspirar contra la república.
Por el contrario, si desobedecía este ultimátum y entraba a la ciudad con su ejército armado , la guerra civil se presentaba como algo inevitable, como la única salida posible.
¿qué hacer? ¿cómo conciliar sus deseos con sus temores?¿ de qué modo podía armonizar
sus razonamientos con sus presentimientos?
Los arúspices etruscos –predecesores de los augures romanos- basaban toda su ciencia
en la observación de los prodigios naturales. A su entender toda manifestación natural era comunicación divina a satisfacer y obedecer. Esta conducta fue posteriormente asimilada por sus conquistadores romanos. Ya dueños de esta particular sabiduría nada fue tan importante para los romanos como la adivinación de los auspicios, nacida de la contemplación del vuelo de las aves. Los romanos hicieron de los auspicios una condición imprescindible para legitimar cualquier iniciativa política o acción militar.
Julio César, mas allá de su vigorosa personalidad, no era ajeno a esta costumbre religiosa.Así, ante la crucial duda que lo acuciaba decidió sentarse a esperar una señal de la naturaleza, un indicio con el que los dioses le manifestaran su voluntad expresada en el cielo, en el agua ó en el fuego. Cicerón decía en una de sus obras que “la naturaleza demuestra con muchas señales qué quiere, qué busca y anhela” Claro, en esos tiempos no existían las ciencias combinatorias, la teoría de las probabilidades ni la estadística.
He leído por ahí que después de pasar el día viendo cómo se ejercitaban sus soldados
César se recostó en un carro estacionado al norte del río. Dicen que desde allí, en medio del rechinar de los aceros, vio una figura espectral que empuñando una trompeta se lanzaba por el Rubicón hacia Roma al son del toque de batalla. Inspirado por esta visión dicen que César dijo lo que dijo e hizo lo que hizo según los libros de historia.
Les digo ahora que esto no fue así. Lo cierto es que César cavilaba sesudamente sobre
qué le convenía hacer y se debatía entre desatar la guerra civil y entregarse mansamente al hostil Pompeyo y el senado que le obedecía.
Del otro lado del río, detrás de las arboledas que sombreaban las riberas, se extendía un modesto caserío de barro y adobes, residencia de varias familias de pescadores. Uno de los niños del lugar, Agripino , jugaba y pescaba.
Ajeno a la estrafalaria pompa militar que se desplegaba amenazante a un par de cientos de metros Agripino estaba abocado a su momento y su inocencia. Esa era su preocupación y su circunstancia. El frío del invierno extraía un fino vapor a su respiración. A su manera disfrutaba de la vida y de todo lo que ella le proveía. Amaba el río, las arboledas, los peces plateados que reptaban bajo las claras aguas, las flores silvestres, los frutos de enero, los gritos de los otros niños, el olor del pan recién horneado.
Hay que ver que la providencia aparece en los momentos exactos para justificar la historia.
Porque hubo un instante preciso en que la atención de Agripino fue atraída por una
gran bandada de golondrinas que se asoleaban y buscaban alimento en un bajío arenoso
del río.
El niño se ocultó instintivamente entre unas matas sin saber que Pompeyo exigía a Julio César la deposición de las armas. Vigiló cuidadosamente a las golondrinas que picoteaban aquí y allá distendidamente sin saber que el senado tramaba aprisionar al César una vez licenciada su máquina guerrera. Saltó de improviso hacia los pájaros gritando y chapoteando por la playa y originando una prodigiosa desbandada que ensombreció el débil sol por un momento y sobresaltó el rumor de la corriente con su alboroto.
Julio César en la otra orilla- ajeno a la presencia del niño- no conoció ningún detalle de este proceso. Sólo vio una agitada convulsión de ramas y una oscura nube de golondrinas que inexplicadamente brotada de la nada alzó ruidoso vuelo en dirección a Roma.
¡era la señal de los dioses!
¡debía invadir Roma!
Prestamente se incorporó, pidió su caballo y sus armas mientras decía su famosa frase
“Alea Jacta Est”. La suerte estaba echada. Entraría con su ejército armado a enfrentar a Pompeyo y al senado porque los dioses lo habían querido y se lo habían señalado así.
Del otro lado del río un niño llamado Agripino había justificado su vida, había encontrado el momento para el que vino al mundo.
Esta es la verdadera relación de hechos que culminaron con Julio César y el paso del
rubicón. No hay muchos documentos que avalen este relato, pero doy fe de que fue como
se los he presentado.

Raúl Oscar Ifran
Ciudad de Punta Alta
Provincia de Buenos Aires
República Argentina

Este relato breve fue distinguido con una mención entre 514 trabajos e inesperadamente me dio unas cuantas satisfacciones adicionales. Fue incluído en el bonito libro "La Creciente y otros relatos" editado por Delenda est Carthago en 2008. En el 2009 Burjassot Radio 93.8 de Valencia le dedicó la edición nro. 30 de Radio Diane, un programa para literatos de la peor calaña como se autodefinen. El programa se puede escuchar en la web de Radio Diane en su sección radioteca.Está muy bien hecho, con una amena conducción, una lectura impecable y una música de fondo muy adecuada.

LOS TESOROS DEL AGUA


A finales del 2008, el pabellón de la Unión Europea en la Expo Zaragoza de España, destacó el concurso poético Los Tesoros del Agua para divulgar a través de la poesía la necesidad de llevar a cabo una gestión integrada en el tema de la escasez mundial del vital elemento.
En torno a este tema central se propusieron cinco áreas temáticas: la naturaleza humana del problema, el agua nuestra de cada día, el reto de la agricultura, el reto de la industria y Agua para todos.
Envié cinco sonetos, uno para cada tópico propuesto y los cinco pasaron a la ronda final entre 723 poemas de procedencia internacional. De ellos, el jurado presidido por el Sr. Ignacio Samper, director de la oficina del Parlamento Europeo en España y la poeta española Nieves Alvarez Martín escogieron dos para integrar el hermoso libro que lleva el nombre del certamen.
Este libro fue donado durante el 2009 a establecimientos de enseñanza y bibliotecas públicas en medio de una campaña destinada a crear conciencia en la importancia del uso racional del agua.

ABRID EL GRIFO Y ESTA MELODIA


Abrid el grifo y esta melodía
del agua clara en un segundo brota,
tan natural que casi no se nota,
tan cotidiana que no da alegría.

Pero Europa, mirad cuánta sequía,
cuanto dolor, cuanta garganta rota
suspirando por una de esas gotas
que derrochamos por la cañería.

Hay otras tierras más alla que esperan
llenas de corazones y latidos
la caridad de una actitud humana:

agua para surtir las primaveras,
para crecer en todos los sentidos.
El agua es el tesoro de mañana.


ENTRE LA ACTIVIDAD DE LOS ARADOS

Entre la actividad de los arados
se alza un clamor febril de sementeras,
es el trigo de razas venideras,
es el pan en su deber sagrado.

Es el agua que nutre los sembrados
necesidad primaria y verdadera,
agua para las gentes y las eras,
agua en Europa, agua en todos lados.

Porque es posible en este canto mío
imaginar los frescos regadíos
sin contaminación, sin plaguicidas

El agua es el principio de la vida
Hay que sembrar sin enfermar los ríos
Hay que regar la mies y el albedrío.

Enlace para leer o descargar el libro.

https://issuu.com/elraulo/docs/libro_ganadores


jueves, 24 de diciembre de 2009

GENESIS ARGENTINO


En 2007 recibí una mención en el VI Concurso de Cuento y Poesía de la Asociación Arte y Cultura de Merlo, San Antonio de Padua, provincia de Buenos Aires.
Mi poema "Génesis Argentino" fue incluído en el hermoso libro artísticamente ilustrado que editó la Asociacion.

GENESIS ARGENTINO

El sur del mundo era una densa sombra
quebrada sólo por las ciegas llamas,
piedras ardiendo, material sin nombre,
vientos arreando las fatales ascuas.

¿Dónde dormían los dorados sueños?
¿Qué silencios ahogaban las palabras?
¿En cuánta latitud sin geografía
se perdían las brújulas y mapas?

Pero una vez un rayo hendió las nubes
y un pájaro batió sus nuevas alas
Y el primer día vino entre las noches
a deslumbrar el cielo con el alba.

La voz creció, creció desde la tierra
hasta la dimensión de las gargantas.
¡ojos que vieron, labios que cantaron,
manos que condujeron las campanas!

Nació la mar, nació la cordillera,
nacieron los esteros y las pampas,
nació la selva, el río y un murmullo
de pájaros flotando entre las ramas,

y nació la raíz fuerte y oscura,
la raíz poderosa de la raza
que ofrendó yaravíes a su pena
y festejó el amor con una zamba.

Por fin llegó la historia y esta tierra
empuñó los fusiles y la espada
y la bendijo Dios entre las tierras
con la bandera azul celeste y blanca.

Raúl Oscar Ifran
Punta Alta, Buenos Aires

DE ESTE LADO DEL PUENTE Y DE LAS VIAS


Dicen los historiógrafos y entendidos, que las palabras "arrabal" y "arrabalero" entraron al vocabulario de nuestra música ciudadana en la pluma de Homero Manzi.
Etimológicamente reconoce raíces árabes y tiene mas que ver con el tiempo de una ciudad que con su espacio. Significa "el agregarse a su geografía", "el crecer de una ciudad", "el expandirse hacia afuera, hacia el suburbio"
Con este tema, el Centro Cultural del Tango Zona Norte, organizó el VII Concurso Internacional de Poesía cuyos premios se dilucidaron en la fiesta tanguera del sábado 13 de diciembre en San Isidro.
Mi poema titulado "De este lado del puente y de las vías" fue distinguido con el IV Premio.

DE ESTE LADO DEL PUENTE Y DE LAS VIAS.

El arrabal, ese ámbito orillero
esa región que se desborda y crece
su derecho a vivir pagó con creces:
en sus corrales nació el tango primero.

Yuyo y adobe en esta geografía
del almacén, el callejón y el barro
de perros flacos corriendo tras los carros
de este lado del puente y de las vías.

Amanecer de grises fabriqueras
con ruido de percal y de tacones
Crepúsculo de viejos paredones
bajo el abrazo de la enredadera.

Ahí va el peón, ahí marcha la sirvienta
allá van los humildes y excluídos
Los guapos merodean el olvido
Duerme la luna en sus crenchas grasientas.

Un bandoneón es una buena excusa
para soñar en el modesto aparte
El arrabal tiene su propio arte
Siempre anduvieron por aquí las musas.

Ciudad que rebasó sus dimensiones
ciudad brotada de su propia costilla
El arrabal, pequeña maravilla
donde los vientos huelen a malvones.

Te cantaron Celedonio y Homero
en sus bellas historias musicales
para que siempre existan arrabales
y nunca mueran los arrabaleros.

martes, 15 de diciembre de 2009

EL SEÑOR DE LAS MANZANAS


Tenía un poema referido al cacique Valentín Sayhueque, cuya historia me había impresionado mucho. En eso, llegaron a mis manos las bases del concurso "Del Poema a la Canción" organizado por la Municipalidad de Puerto Madryn. Este trabajo, titulado "El Señor de las Manzanas" fue seleccionado entre poemas arribados de toda la Patagonia argentina y chilena, y fue musicalizado en ritmo de loncomeo por el músico patagónico Edgardo Pato Rosa. Incluído en el disco "Poemas que son Canciones" fue presentado al público en el marco del XXVI Encuentro de Escritores Patagónicos realizado en Agosto de 2008 en Puerto Madryn.

EL SEÑOR DE LAS MANZANAS

Sayhueque monta de nuevo
los potros bravos del viento del sur
y en el malón del ayer bandera es su poncho azul
Sayhueque vuelve a cruzar la tarde del Caleufú

Algarroba, algarrobita
tu pulcú fuerte nos viene a marear
por las manzanas cerró su ciclo la eternidad
desde el Limay al Neuquén Sayhueque vuelve a montar

El señor de las manzanas
argentino fue de ley
la Patagonia es potro cimarrón
y el lo cabalga otra vez

Araucaria de recuerdos
fuego mapuche te quema sin fin
grito del indio otra vez hace temblar al Lanín
Arde lanzas el volcán porque Sayhueque está aqui.

Choique Mahuida, El Guanaco,
bolas y sables, chuzas y cañón
por las barrancas sembró la raza su corazón
Sayhueque monta otra vez. El olvido no triunfó.

Luego me enteré que Edgardo, el autor de la música, es descendiente del propio cacique. Realizó una versión musical muy linda, muy moderna, con guitarra eléctrica y percusión. Estaba muy entusiasmado con la obra pues existía la posibilidad que fuera grabada por el intérprete Ruben Patagonia, y también de participar en un pre-Cosquín en el rubro "Canción Inédita".